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por Lic. Ortiz, Jonathan Nahuel 17 mayo, 2020
En el
siguiente artículo, analizamos la relación entre mitocondrias y ejercicio
físico. Cómo influye la actividad física sobre la cantidad y calidad de
mitocondrias, exponiendo como principal variable de importancia la función
mitocondrial en la salud.
En el siguiente artículo, analizamos
mitocondrias y ejercicio físico. Cómo influye la actividad
física sobre la cantidad y calidad de mitocondrias, exponiendo como principal
variable de importancia la función mitocondrial en la salud.
Las mitocondrias son orgánulos
celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para
la actividad celular (respiración celular).
Actúan como centrales energéticas de la célula y
sintetizan ATP a expensas de los sustratos metabólicos (glucosa, ácidos grasos
y aminoácidos) que llegan a dicha organela. Por ello, veremos fácilmente la relación
entre mitocondrias y ejercicio. Ante la actividad física, la demanda energética
aumenta, lo cual influye enormemente en la actividad mitocondrial.
¿Qué son las
mitocondrias?
Antes de analizar la relación entre
mitocondrias y ejercicio, es preciso definir las mismas. Las mitocondrias
son orgánulos citoplasmáticos que se alojan dentro de las células de todo
nuestro cuerpo, por lo tanto, lógicamente las vamos a encontrar en
los tipos de fibras
musculares con una gran presencia.
Estas operan como centrales energéticas, en donde
su función principal es la de obtener energía a través de
la oxidación o utilización de moléculas que ingresan a sus crestas.
Este producto final desarrollado dentro de las
mitocondrias permitirá que nuestro cuerpo se mueva, ya que, posee la
energía para hacerlo.
Esta energía se denomina adenosíntrifosfato
(ATP), siendo un compuesto fundamental que permite que se obtenga el
combustible químico necesario a nivel celular, para garantizar los diversos
procesos fisiológicos para la vida, como por ejemplo, la respiración celular.
Este proceso de síntesis energética se lleva a cabo
en el interior de la célula (citoplasma), aprovechando como principales
combustibles los ácidos grasos, el piruvato y el lactato (productos de
la glucólisis) y algunos aminoácidos, donde estas moléculas ingresan a las
mitocondrias a través de las membranas por diferentes transportes dependiendo
de su composición e identidad para ser oxidadas (1).
Figura 1.
Estructura de la mitocondria.
Su estructura o citoesqueleto se caracteriza por
ser alargado, aunque sumamente variable dependiendo de que tejido se trate.
Si hablamos de la relación entre mitocondrias y
ejercicio, tenemos que saber que el número y cantidad de mitocondrias varia
muchísimo acorde a las necesidades energéticas que tenga el tipo de célula en
cuestión.
Por ejemplo, las fibras lentas tipo I suelen tener
un mayor número de mitocondrias, ya que, trabajan principalmente con aporte de
oxígeno, mientras que las fibras tipo II, poseen menor cantidad de mitocondrias
por su disposición energética y tipo de trabajo en donde la cantidad de oxigeno
es menor (2).
Mitocondrias y
ejercicio: función principal de las mitocondrias
Básicamente la función más importante
de las mitocondrias es la de producción de energía, principamente ATP, por lo
tanto vemos claramente la relación entre mitocondrias y ejercicio físico.
Como se mencionó anteriormente es el combustible para
que se lleven a cabo la mayor parte de los procesos celulares, por ejemplo, sin
ATP nuestros músculos no podrían
contraerse y tampoco se podría producir la contracción muscular, ya que, en el
final del recorrido, gracias al ATP, obtenemos la energía mecánica.
Estas organelas entonces, oxidan diferentes
productos para generar energía la cual el organismo utiliza para múltiples
fines que permitan sostener la homeostasis celular. Entre estos productos
metabólicos que llegan a las crestas mitocondriales, los ácidos grasos son los
principales responsables en garantizar la beta-oxidación (3).
Entre otras funciones de importancia,
también se ha asociado a las mitocondrias como un potencial almacén de calcio y un factor
fundamental asociado a la calidad de vida, ya que, los genes mitocondriales,
el número de mitocondrias y su participación tendría una relación muy estrecha
con la apoptosis, el cáncer, el envejecimiento y otras problemáticas
metabólicas.
Aspectos que dan a pensar, que una correcta función
mitocondrial y su desarrollo (biogénesis mitocondrial) serían factores
importantes a tener en cuenta de cara a mejoras en la salud, y donde el único
que puede estimular positivamente estos procesos es el ejercicio físico (4)
Rol de las
mitocondrias en la homeostasis del calcio
Por parte del calcio, se sabe que es un catión muy
importante en los organismos al funcionar como segundo mensajero
en diversas cascadas de señalización y mediar muchas funciones dentro
de las células.
Por ejemplo, el Ca2 participa en el crecimiento
celular, lo que en definitiva se traduce en un aumento del número de
mitocondrias, se involucra en la comunicación entre distintas células y tiene
un papel importante durante la muerte celular, ya sea por apoptosis o necrosis.
Múltiples estudios han encontrado en los últimos
años que la mitocondria juega un papel fundamental en la homeostasis del
calcio.
La absorción de este ión trae
consecuencias fisiológicas de alta importancia para las células de todo el
organismo, además de que evita que se enciendan cascadas de señalización en
determinado momento al reducir la concentración de calcio en el citoplasma (5).
Por otro lado, se sabe que el calcio
libre en la matriz mitocondrial aumenta la tasa de síntesis de ATP al modular
la actividad de diversas enzimas que tienen como sustrato
productos del ciclo de Krebs, lo cual, nos
permite no solo aumentar la función mitocondrial, sino el volumen de energía
que se va a proveer a todo el cuerpo.
También hay que tener que la vitamina D tiene un papel de
gran importancia a la hora de que este calcio se absorba.
Figura 2.
Función de las mitocondrias y ejercicio.
Producción de
energía en las mitocondrias
Las mitocondrias son fundamentales en
la respiración celular y obtención de energía (ATP) para llevar a cabo la
mayoría de los procesos celulares y fisiológicos, por ejemplo, sin
ATP no podríamos realizar la contracción muscular.
La energía se produce mediante una serie de
reacciones químicas acopladas de una cadena de transporte de electrones al
oxígeno, transformando en ATP la energía que se va generando en dichas
organelas.
Estas reacciones químicas que permiten la
producción de energía, se producen gracias a la acción conjunta de una serie de
proteínas y otras sustancias transportadoras de electrones que están situadas
en la membrana interna de la mitocondria y que constituyen el sistema de fosforilación
oxidativa.
Figura 3. Producción de energía por la mitocondria.
La salud mitocondrial es un mediador
importante de la función celular en una variedad de tejidos, esta
organela contribuye a la vitalidad de todo el cuerpo en la salud y la enfermedad,
siendo un factor indispensable y que inclinaría la balanza hacia una mejor
calidad de vida en general.
Las mitocondrias y su correcto funcionamiento son
cruciales para la vida, ya que, no solo son fundamentales en la oxidación de
sustratos energéticos en presencia de oxigeno para generar ATP, sino que,
además tienen un papel importante en el equilibrio del calcio y las reacciones
redox, las cuales son procesos que llevan a la modificación del estado de
oxidación de los compuestos (6).
Salud mitocondrial
y envejecimineto
Como toda estructura celular, las mitocondrias
también están expuestas a daños con el correr del tiempo y la falta de
movimiento, siendo el gen mitocondrial muy susceptible a problemas causados por
el estrés metabólico, el envejecimiento biológico y el sedentarismo.
Esto hace que cada mitocondria sea algo imprescindible,
además del hecho de crear nuevas organelas, mantener o restaurar las que
están sanas y desechar las que fueron o han sido dañadas por este estrés metabólico.
Figura 3. Factores que influyen en la salud mitocondrial.
El desarrollo de la vida útil de las mitocondrias
comienza desde la biogénesis mitocondrial hasta la eliminación de las
mitocondrias dañadas, lo cual se determina en última instancia por el volumen
funcional total mitocondrial.
Pese a esto, hay que tener en cuenta que uno de los aspectos
más importantes es la calidad y el funcionamiento de estas mitocondrias en el
tejido muscular, ya que, estas son determinantes en la homeostasis fisiológica,
metabólica y por ende tambien, en el desarrollo físico en general, sea el
tipo de entrenamiento que sea.
El aumento de mitocondrias envejecidas
a la par de un estilo de vida sedentarios o falto de actividad física, puede
perjudicar al funcionamiento del músculo
esquelético, tanto desde su rol metabólico como endocrino.
Por otro lado, una alimentación rica
en grasas saturadas, multiprocesados, tabaco y alcohol, tambien va a terminar
afectando a este entorno en donde se desenvuelven las mitocondrias a
nivel del tejido muscular.
Muchos estudios que analizaban la relación entre
mitocondrias y ejercicio, han demostrado que el empobrecimiento de la función
mitocondrial se ha asociado a factores como hiperglucemia y síndrome
metabólico, posiblemente como resultado de un entorno catabolismo de muchos
precursores de especies reactivas de oxigeno y por la acumulación de agentes
provenientes del metabolismo de las
grasas.
Es por esto, que es fundamental para cualquier
tejido u órgano, principalmente para el músculo esquelético, lograr mediante un
proceso selectivo eliminar los desechos y mitocondrias dañadas a la vez
que se restaura la función y biogénesis mitocondrial.
Músculo esquelético
y su influencia en la calidad mitocondrial
Se sabe que las primeras adaptaciones fisiológicas
a nivel del músculo esquelético son relacionadas con la capilarización, flujo
sanguíneo y la transformación de fibras musculares tipo a fibras con un
potencial más oxidativo.
Es decir, fibras que de alguna forma aumentan su
contenido mitocondrial y funcionamiento con respecto a la presencia de oxígeno,
algo muy interesante, si se tiene en cuenta que el aumento de la biogénesis
mitocondrial se relaciona con una mejor salud en términos generales.
Por otro lado, la notable
plasticidad de las mitocondrias les permite ajustar su volumen, estructura y
capacidad en las fibras musculares en condiciones de ejercicio, lo cual es
útil y determinante en la mejora de la salud metabólica en individuos con
diversas enfermedades o edades avanzadas.
Factor de gran importancia y altamente relacionado
con un volumen y función mitocondrial muy bajos, en donde estos procesos se ven
reducidos y limitados en ciertos aspectos. Es así, que el ejercicio físico
produce nuevas adaptaciones a nivel mitocondrial y esto ayuda a mejorar el
rendimiento físico y la salud.
A la hora de analizar la relación entre mitocondrias y
ejercicio, podemos resaltar que el ejercicio físico a lo largo del tiempo provoca
una remodelación de la red mitocondrial a través de la fusión, biogénesis y la
eliminación de mitocondrias dañadas a través de la mitofagia, que es la
forma especializada de autofagia por la cual se degradan y reciclan
selectivamente las mitocondrias.
Por último y relacionado con el tejido adiposo y la
composición corporal, recientemente se ha puesto mucho énfasis en el papel de la biogénesis
mitocondrial en el tejido adiposo, se ha observado que sujetos con sobrepeso
u obesidad y resistencia a
la insulina, han reducido el contenido y la función mitocondrial producto de su
condición.
Pese a esto, diferentes tratamientos como el
ejercicio físico que aumentaron la biogénesis mitocondrial, tuvieron efectos
positivos en la mejoría de la resistencia a la insulina y la obesidad (7).
Conclusión sobre
mitocondrias y ejercicio físico
En este artículo hemos tratado la relación entre
mitocondrias y ejercicio físico. Hemos podido ver que el ejercicio
físico entonces es una medida fundamental a tomar para mejorar la salud desde
todos sus aspectos, no sólo para garantizar el correcto funcionamiento
mitocondrial, sino para aumentar la biogénesis y la remoción de mitocondrias
envejecidas o dañadas por otras nuevas.
Una mayor cantidad y calidad de mitocondrias va a
mejorar la función del músculo esquelético y esto se traducirá en dos cosas,
una mejor relación con nuestro cuerpo en el rendimiento físico y una mejor
calidad de vida y salud metabólica.
Las mitocondrias son organelas
especializadas que cumplen con un rol muy importante en la salud, donde al
parecer el ejercicio fisco es la mejor forma de estimular y mantener en óptimas
condiciones su número y función específica.
Podemos ver una relación directa entre las
mitocondrias y el ejercicio físico; ya que las mitocondrias son fundamentales
en la respiración celular y obtención de energía (ATP) para llevar a cabo la
mayoría de los procesos celulares y fisiológicos, por ejemplo, sin ATP no
podríamos realizar la contracción muscular.
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